valores

miércoles, 16 de mayo de 2012

2.3 REFLEXIÓN ÉTICA LABORAL


“ Trabajar con amor
es construir una casa con esmerado afecto,
como si el ser amado
fuera a vivir en esa casa.”
Los deseos son simples sueños mientras no intentemos algo para realizarlos. Incluso, cualquier decisión tomada no tiene ningún efecto hasta que hacemos que las cosas sucedan.  Si tú tienes claro lo que quieres, lo que sigue es actuar para alcanzarlo.  La capacidad de acometer, de labrar con ahínco, proporciona frutos siempre.  Los aciertos del trabajo te producen satisfacción de logro y recompensa, y los errores te proporcionan aprendizaje y reto.  Los logros fortalecen tu confianza y el aprendizaje enriquece tu mente con la experiencia y te impulsa a buscar mejores formas de trabajar.  Tu capacidad para acometer tus responsabilidades supone que tienes motivos poderosos para resolver cualquier problema que se te interponga; entre estos motivos están que ames lo que hagas, que ames a quien sirvas, que ames aprender y, sobre todo, que te ames a ti mismo.
  • El trabajo es la fuente inagotable que produce riqueza material y espiritual para nosotros y para los demás.
  • El auténtico poder no destruye, demuestra su grandeza solamente al construir.
  • Inicia todos los días con la expectativa de que todo va a resultar un éxito, no con la esperanza sino con la certeza de que sí  lo vas a lograr. No esperes a que las cosas sucedan; haz que sucedan.
  • Descubre tu poder de realización, adquiere la fuerza vital para alcanzar lo que deseas, ejercita y mantén tu cuerpo para que tus músculos y tu mente estén en forma.
  • Todo lo que saquemos del alma nos sanará y lo que guardemos nos destruirá. Una sana vida afectiva es vital para una persona efectiva. Atrévete a comunicar tus sentimientos positivos, es una deuda de honor contigo mismo.
  • Hazte a ti mismo. El león no puede hacerse más león, las piedras no pueden hacerse más piedras. Sin embargo, el ser humano sí  tiene la cualidad de poderse hacer más humano a través de la educación.



¡No!
TE DES POR VENCIDO, LO BUENO PODRÁ VENIR 
DESPUÉS

el éxito en el trabajo











frases para el trabajador

Me puedo caer, me puedo herir, puedo quebrarme, pero con eso no desaparecará mi fuerza de voluntad.
"No hay cosa que los humanos traten de conservar tanto, ni que administren tan mal, como su propia vida."
"Nunca aceptes la derrota, la debilidad y el desánimo como parte tuya. Tú eres el éxito mismo".
"La acción cura el miedo"
"Cuando sonríes, se borra una tristeza y se ilumina una esperanza"
"El perezoso viaja tan despacio que la pobreza no tarda en alcanzarlo"
"Quien mira hacia afuera, sueña. Quien mira hacia adentro, despierta"
Sé paciente. Te pasará, tarde o temprano: ¡la vida te abrirá la puerta, y te permitirá entrar y dar una gran fiesta!"
"Una persona predestinada es la que construye un sólido edificio, con los ladrillos que le van tirando los que quieren voltearlo" 
"Vive tratando de realizar muchas de las cosas que siempre has soñado, y no te quedará tiempo para sentirte mal"

trabajo




VIDA LABORAL

trabajo significa "todo tipo de acción realizada por el hombre independientemente de sus características o circunstancias; significa toda actividad humana que se puede o se debe reconocer como trabajo entre las múltiples actividades de las que el hombre es capaz y a las que está predispuesto por la naturaleza misma en virtud de su humanidad. Hecho a imagen y semejanza de Dios en el mundo visible y puesto en él para que dominase la tierra, el hombre está por ello, desde el principio, llamado al trabajo.

El trabajo es una de las características que distinguen al hombre del resto de las criaturas, cuya actividad, relacionada con el mantenimiento de la vida, no puede llamarse trabajo; solamente el hombre es capaz de trabajar, solamente él puede llevarlo a cabo, llenando a la vez con el trabajo su existencia sobre la tierra. De este modo el trabajo lleva en sí un signo particular del hombre y de la humanidad, el signo de la persona activa en medio de una comunidad de personas; este signo determina su característica interior y constituye en cierto sentido su misma naturaleza"

El trabajo es una categoría central de la Sociología. La naturaleza colectiva del trabajo "humano" y el sistema de relaciones sociales que lo conforma, hace del trabajo un centro de atención constante para los sociólogos: Comte, el fundador de la Sociología, sostenía que la división de trabajo lleva a la evolución social.

Cada formación social desarrolla un tipo específico de relaciones sociales para atender la actividad laboral que impacta decisivamente en las características de cada sociedad y en la cultura y forma de vida de sus habitantes. La constitución misma de la Humanidad como especie social está vinculada al desarrollo de relaciones cooperativas en el trabajo. Por otra parte el conflicto social derivado de las relaciones laborales es una de las cuestiones más atendidas por la Sociología.

EL TRABAJO HUMANO


 "Con su trabajo el hombre ha de procurarse el pan cotidiano, contribuir al continuo progreso de las ciencias y de la técnica y, sobre todo, a la incesante elevación cultural y moral de la sociedad en la que vive en comunidad de hermanos" (Laborem Exercens, 1).

            Con estas palabras subraya el Papa Juan Pablo II, la importancia primordial del trabajo y nos enseña que el sujeto, el autor y el verdadero fin del trabajo -y de todo el proceso productivo- es la persona humana vitalmente involucrada en el mismo. Todo hombre trabaja para vivir. No sólo para satisfacer sus necesidades materiales, también para cumplir el mandato divino de "dominar la tierra" y hacerla producir todo lo necesario para su desarrollo y crecimiento, para "llenar su existencia sobre la tierra".

            El trabajo ofrece a cada hombre la oportunidad de crecer, desarrollar todas sus capacidades congénitas, realizarse como persona y ser cada día "más plenamente hombre". Así perfecciona su humanidad y mantiene el predominio y superioridad efectiva que debe ejercer sobre las cosas, en coherencia con el plan divino.


1. Valor y Nobleza del Trabajo

            El trabajo no es un hecho accesorio ni menos una maldición divina: es el eje en torno al cual gira la organización y el progreso de la humanidad. Por eso es un derecho humano fundamental que traduce otro más vital. el derecho a subsistir.

Dios confía al hombre la responsabilidad de labrar su propio destino mediante su esfuerzo personal. El primer fundamento del valor del trabajo es el hombre mismo, coautor de la obra divina de la creación que debe completar y perfeccionar. La creación es una tarea que Dios ha querido dejar inconclusa para que cada hombre preste su colaboración y comprometa su participación complementándola en su propio beneficio y de la humanidad. En este sentido -dice el Papa- "el trabajo no sólo expresa la dignidad del hombre sino que la aumenta".

            Por eso el valor del trabajo humano no se mide por el tipo de actividad de cada uno (carpintero, profesional, campesino...), sino por el hecho de ser persona quien lo ejecuta. Entre todas las criaturas, sólo el hombre es capaz de trabajar de manera "programada y racional", en forma "consciente y libre". Con su trabajo humaniza y ennoblece a la naturaleza, modelándola de acuerdo a sus intereses primordiales, en directa relación con su desarrollo y autopromoción integral.


2. El Trabajo, clave de la cuestión social

            El trabajo no sólo posibilita el desarrollo individual del hombre y su crecimiento en humanidad. Ocupa el centro mismo de la cuestión social, porque está encaminado a "hacer la vida humana más humana". Al respecto señala la II Instrucción del Vaticano: "La solución para la mayor parte de los gravísimos problemas de la miseria se encuentra en la promoción de una verdadera civilización del trabajo", porque la "relación entre la persona humana y el trabajo es radical y vital", y la forma como sea regulada "ejercerá una influencia positiva para la solución de un conjunto de problemas sociales y políticos que se plantean en cada pueblo".

            El trabajo es el fundamento para construir y satisfacer todas las exigencias de la vida familiar. Incrementa el bien común de la nación y multiplica el patrimonio de toda la familia humana. El hombre que trabaja asegura el futuro de aquellos que vendrán después. Toda la inmensidad de recursos brutos puestos a disposición del hombre, de nada servirían si éste no los explotara y multiplicara mediante su trabajo.

            Por otra parte, la falta de trabajo o desempleo es el origen del descontento y frustración personal y de la inestabilidad social donde germinan y brotan innumerables conflictos.


3. Plaga de la Desocupación

            Si el trabajo dignifica, el desempleo envilece. El cesante se siente un lastre inútil y despreciable, sociológica y vitalmente castrado al no poder ejercer un derecho indispensable para su realización plena. "La inactividad forzada es una situación inicua -dice el Papa-, es un mal y, cuando asume ciertas dimensiones, puede convertirse en una verdadera calamidad social. Cuando una sociedad debe afrontar un fenómeno así, está obligada a preguntarse sobre su propio estado de salud". Por ser intolerable la situación del cesante, urge crear puestos de trabajo como una tarea primordial que han de afrontar los individuos, la iniciativa privada y el Estado. En los tiempos difíciles que corremos, "no se puede abandonar a su suerte a los obreros sobre todo a los que como los pobres, sólo tienen sus brazos para mantenerse". Por otra parte, la solución del problema del empleo no debe estar entregada al libre juego del mercado, porque el trabajo no es una simple mercancía que se vende según la ley de oferta y la demanda.


4. Prioridad del Trabajo Humano.

            El hombre que trabaja no sólo desea la debida y justa remuneración, sino también que se le respete y sea tomado en cuenta en el proceso de producción. No desea sentirse "cosa" o simple instrumento, sino una verdadera persona dotada de iniciativa y creatividad. El trabajo no mira sólo el provecho económico sino, sobre todo, a los valores personales y sociales.

            La prioridad del trabajo sobre el capital convierte en un deber de justicia para los empresarios anteponer el bien de los trabajadores al aumento de ganancias, no manteniendo capitales improductivos y orientando sus inversiones hacia el bien común y a la creación de fuentes de trabajo.

            Por otra parte, frente a las "cosas", la persona humana debe actuar siempre como "señor", jamás como esclavo. Por eso la técnica, creada por el cerebro humano, es una aliada del hombre y debe permanecer bajo su control: le facilita el trabajo, lo perfecciona, lo acelera, lo multiplica. Pero podría transformarse en adversaria cuando la mecanización del trabajo lo suplanta, quitándole toda satisfacción personal y el estímulo de la creatividad y responsabilidad. Para que la máquina no esclavice ni aplaste a su constructor, es indispensable un desarrollo proporcional de la moral de la ética.

5. El Derecho del Trabajo

            Todas estas consecuencias que se derivan del ejercicio del trabajo humano fundamentan el derecho de todo hombre a tener un trabajo adecuado, remunerado con justicia, sin el cual quedaría prácticamente paralizado el progreso de la humanidad y frustrado el plan de Dios sobre el hombre. Este derecho fundamental está positiva y oficialmente reconocido en el Art. 23 de la Declaración Universal de los Derechos Humanos: "Toda persona tiene derecho a tener un trabajo, a la libre elección del mismo, a condiciones equitativas de trabajo y a la protección contra el desempleo".

            La Iglesia, por su parte, al promover el respeto a los derechos de los trabajadores (la participación, sindicalización, previsión, etc.,) advierte al Estado que "nunca puede eximirse de la responsabilidad que le incumbe de mejorar con todo empeño las condiciones de vida de los trabajadores" (M et M,20), pues "es obligación suya vigilar que los contratos de trabajo se regulen con justicia y equidad". (Ibid.21)


6. Espiritualidad del Trabajo Humano

            El hombre participa en el trabajo no sólo con su vigor físico, sino con toda la vitalidad de su espíritu. Por eso el trabajo entra en los planes de Dios sobre la salvación del mundo. Mediante su fatiga y sudor, el cristiano participa en la obra del Dios Creador y del sacrificio del Cristo Redentor. La viva conciencia de esta realidad constituye el móvil más profundo para emprenderlo.

Por otra parte, la casa de Nazaret es el corazón y el vértice del Evangelio del trabajo. En ella la luz se proyecta más que sobre el tipo del trabajo, sobre las personas que lo realizan. Resulta así evidente el valor religioso del trabajo y, fundido en lo religioso, el valor humano.

            Por último -señala J. Pablo II- "el trabajo debe ser una expresión del amor cristiano. Por eso, no puede ser privilegio de algunos mientras la mayoría se consume en la inactividad. Para los que trabajan no debe ser un acto de codicia ni búsqueda de un simple lucro, sino un servicio solidario y desinteresado a una sociedad de hermanos..."

2.2 LOS VALORES- REFLEXIÓN

No hay necesidad de ir en busca de un remedio para curar los males de nuestro tiempo. El remedio ya existe: es ofrecerse uno mismo a quienes han caído tan bajo que incluso la esperanza les falla. Abrid vuestro corazón de par en par.

LOS VALORES


Monografias.com


Aún cuando el tema de los  es considerado relativamente r eciente en filosofía, los valores están presentes desde los inici os de la humanidad. Para el ser humano siempre han existido cosas valiosas: el bien, la verdad, la belleza, la felicidad, la virtud. Sin embargo, el criterio para darles valor ha variado a través de los tiempos. Se puede valorar d e acuerdo con criterios estéticos, esquemas , costumbres, princi pios éticos o, en otros términos, por el costo, la utilidad, el b ienestar, el placer, el .
Los valores son producto de cambios y transformaciones a lo largo de la historia. Surgen con un especial significado y cambian o desaparecen en las di stintas épocas. Por ejemplo, la virtud y la felicidad son valores; pero no podríamos enseñar a las personas del mundo actual a ser virtuo sas según la que tuvieron los griegos de la antigü ;edad. Es precisamente el significado social que se atribuye a los valores uno de los factores que influye para diferenciar los valores tradicionales, aquello s que guiaron a la sociedad en el pasado, generalmente referidos a costumbres c ulturales o principiosreligiosos, y los valores modernos, los que comparten la s personas de la  actual.
¿Qué se entiende por valor?
Este concepto abarca contenidos y significados diferentes y ha sido abo rdado desde diversas perspectivas y teorías. En sentido humanista, se en tiende por valor lo que hace que un hombre sea tal, sin lo cual perdería la humanidad o parte de ella. El valor se refiere a una excelencia o a una per fección. Por ejemplo, se considera un valor decir la verdad y ser honest o; ser sincero en vez de ser falso; es más valioso trabajar que robar. L a  del valor desarrolla la humanidad de la persona, mientras que el contravalor lo despoja de esa cualidad (Vásquez, 1999, p. 3). Desde un punto de vista socio-educativo, los valores son considerados referentes, pau tas o abstracciones que orientan el comportamiento humano hacia la transformaci ón social y la realización de la persona. Son guías que da n determinada  a la conducta y a la vida de cada individuo y de cada grupo social.
"Todo valor supone la existencia de una cosa o persona que lo pose e y de un sujeto que lo aprecia o descubre, pero no es ni lo uno ni lo otro. Lo s valores no tienen existencia real sino adheridos a los objetos que lo sostien en. Antes son meras posibilidades." (Prieto Figueroa, 1984, p. 186)
¿Desde cuáles perspectivas se aprecian los valores?
La visión subjetivista considera que los valores no son reales, no valen en sí mismos, sino que son las personas quienes les otorgan un determinado valor, dependiendo del agrado o desagrado que producen. Desde esta perspectiva, los valores son subjetivos, dependen de la impresión person al del ser humano. La escuela neokantiana afirma que el valor es, ante todo, un a . Se diferencia lo que es valioso de lo que no lo es dependiendo de las i deas o conceptos generales que comparten las personas. Algunos autores indican que "los valores no son el producto de la razón"; no tienen su origen y su fundamento en lo que nos muestran los sentidos; por lo tanto, no s on concretos, no se encuentran en el mundo sensible y objetivo. Es en el pensam iento y en la mente donde los valores se aprehenden, cobran forma y significado . La escuela fenomenológica, desde una perspectiva idealista, considera que los valores son ideales y objetivos; valen independientemente de las cosas y de las estimaciones de las personas. Así, aunque todos seamos injustos , la justicia sigue teniendo valor. En cambio, los realistas afirman que los va lores son reales; valores y bienes son una misma cosa. Todos los seres tienen s u propio valor. En síntesis, las diversas posturas conducen a inferir do s teorías básicas acerca de los valores dependiendo de la postura del objetivismo o del subjetivismo axiológicos.

RESPONSABILIDAD


La responsabilidad (o la irresponsabilidad) es fácil de detectar en la vida diaria, especialmente en su faceta negativa: la vemos en el plomero que no hizo correctamente su trabajo, en el carpintero que no llegó a pintar las puertas en el día que se había comprometido, en el joven que tiene bajas calificaciones, en el arquitecto que no ha cumplido con el plan de construcción para un nuevo proyecto, y en casos más graves en un funcionario público que no ha hecho lo que prometió o que utiliza los recursos públicos para sus propios intereses.
Sin embargo plantearse qué es la responsabilidad no es algo tan sencillo. Un elemento indispensable dentro de la responsabilidad es el cumplir un deber. La responsabilidad es una obligación, ya sea moral o incluso legal de cumplir con lo que se ha comprometido.
La responsabilidad tiene un efecto directo en otro concepto fundamental: la confianza.

PUNTUALIDAD


El valor que se construye por el esfuerzo de estar a tiempo en el lugar adecuado.
El valor de la puntualidad es la disciplina de estar a tiempo para cumplir nuestras obligaciones: una cita del trabajo, una reunión de amigos, un compromiso de la oficina, un trabajo pendiente por entregar.
El valor de la puntualidad es necesario para dotar a nuestra personalidad de carácter, orden y eficacia, pues al vivir este valor en plenitud estamos en condiciones de realizar más actividades, desempeñar mejor nuestro trabajo, ser merecedores de confianza.
La falta de puntualidad habla por sí misma, de ahí se deduce con facilidad la escasa o nula organización de nuestro tiempo, de planeación en nuestras actividades, y por supuesto de una agenda, pero, ¿qué hay detrás de todo esto?

HONESTIDAD


Es aquella cualidad humana por la que la persona se determina a elegir actuar siempre con base en la verdad y en la auténtica justicia (dando a cada quien lo que le corresponde, incluida ella misma).
Ser honesto es ser real, acorde con la evidencia que presenta el mundo y sus diversos fenómenos y elementos; es ser genuino, auténtico, objetivo. La honestidad expresa respeto por uno mismo y por los demás, que, como nosotros, "son como son" y no existe razón alguna para esconderlo. Esta actitud siembra confianza en uno mismo y en aquellos quienes están en contacto con la persona honesta.
La honestidad no consiste sólo en franqueza (capacidad de decir la verdad) sino en asumir que la verdad es sólo una y que no depende de personas o consensos sino de lo que el mundo real nos presenta como innegable e imprescindible de reconocer.

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http://www.youtube.com/watch?v=mj8yTWnJECo

estos representa algunos valores, que son importantes en nuestras vidas.

PALABRAS DE VALOR:

“Las virtudes morales se desarrollan con el hábito… no las poseemos por naturaleza, ni a despecho de la naturaleza, y las desarrollamos por medio del hábito… adquirimos estas virtudes ejercitándolas, al igual que ocurre con otras artes.
Aprendemos a hacer las cosas al hacerlas: los hombres aprenden el arte de construir, por ejemplo, construyendo, y a tocar el arpa tocando el arpa.

Asimismo, al realizar actos de justicia aprendemos a ser justos, al practicar la autodisciplina aprendemos a ser auto disciplinados, y al realizar actos de valentía aprendemos a ser valientes”. (Aristóteles)
Hoy encontraremos muchas formas de aplicar los valores en nuestra vida.
Las frases de valor nos enseñan que siempre habrá oportunidad de tratar a los demás con respeto, dignidad, tolerancia y solidaridad. Eso sucederá de las maneras más creativas e inesperadas.


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LOS VALORES HUMANOS

LOS VALORES HUMANOS EN LA VIDA COTIDIANA

Debe llegar una época en la historia de la especie humana en que un número tan grande de personas habrá despertado a los valores y soluciones espirituales más elevadas, que las antiguas actitudes y actividades se habrán vuelto para siempre imposibles a gran escala.

Ciertamente el objetivo del nuevo orden mundial es que cada nación, grande o pequeña (en las cuales las minorías tengan derechos iguales y proporcionales) deberá proseguir su propio desarrollo cultural y trabajar en su salvación. Cada una de ellas y todas juntas deberán comprender que son parte orgánica de un todo constituido y contribuir de forma desinteresada a este todo. Esta comprensión ya está presente en el corazón de innumerables personas del mundo; esto acarrea una gran responsabilidad. Si esto se desarrolla inteligentemente y se maneja sabiamente, llevará a relaciones humanas correctas, a la estabilidad económica, basada en el espíritu de reparto y a una nueva orientación de individuo a individuo, de nación a nación y de todos hacia la potencia suprema a la que damos el nombre de Dios.
Practicadas en términos nacionales, estas realizaciones eliminan el conflicto y la competición en los diversos aspectos de la sociedad. Si cada grupo lucha para él mismo y su propio interés, no puede haber "armonía social", tranquilidad, seguridad y unidad, ni libertad o bienestar.
El valor humano fundamental necesario hoy en día para una vida mejor en la sociedad en la que vivimos, es la utilización simple y práctica de la energía de buena voluntad. La Buena Voluntad es una actitud mental inclusiva y cooperativa, es "amor en acción", fusiona el corazón y la mente en una condición de sabiduría y de inteligencia creadora, estimula la justicia y la integridad de aquellos que tienen influencia y autoridad. Es realmente la piedra angular de la sociedad humana que responde a los valores de la nueva era.
Sostengamos por medio del pensamiento y la acción a aquellos que actúan con buena voluntad en nombre del "bien general para todos los pueblos".

2.1 SISTEMAS ÉTICOS


La diferencia esencial entre el animal y el hombre radica en la capacidad estimativa de este. Solo el hombre es capaz de tomar distancia respecto del mundo que lo rodea, juzgarlo, valorarlo, estimarlo.
La capacidad estimativa del hombre se extiende incluso a sus propias acciones, a las que es capaz de juzgar como buenas o malas. Solo el hombre es sujeto moral
La palabra Moral hace referencia a la  conducta y a los actos humanos desde el punto de vista de su valor: como buenos o como malos. Moral no se contrapone a inmoral, sino a amoral. Amoral es quien carece de sentido moral, totalmente indiferente  al bien y al mal.
Pero la palabra moral tiene también otro significado: designa una parte de la filosofía, una disciplina que  tiene por objeto el estudio de los actos humanos considerados en su aspecto de bondad o maldad, e investigando el fundamento de tal  valoración. En tal sentido se habla de Etica o Moral.
La palabra “ética” deriva del griego “ethos”, que significa carácter o modo de ser adquiridos. “Moral” proviene del latín y significa carácter o costumbre.
La ética es una disciplina normativa. Mientras la psicología y la sociología estudian el comportamiento humano tal como se da de hecho, y son por tanto, disciplinas descriptivas y a posteriori,  la ética establece  a priori , cómo debe ser la conducta humana, imponiendo normas para el obrar.
Por ser normativa, la ética se relaciona con la metafísica y la antropología filosófica, pues estas se ocupan  de la naturaleza esencial del hombre. Según cuál sea esa esencia o naturaleza última de lo humano las normas éticas se ajustarán a ella.  Para no traicionar esa esencia, el obrar humano deberá ser acorde a ella. Debemos recordar aquello del ”temor al propio espejo”, pues es sabido que el conocimiento que el hombre tiene de sí mismo no deja intacto su obrar sino que lo condiciona.
La ética se divide en general y especial. La ética general establece las normas universales del obrar humano, válidas para todo hombre en cuanto tal, los deberes morales comunes a todos los hombres. La ética especial  determina y fundamenta cuál debe ser el comportamiento humano, teniendo en cuenta las circunstancias particulares de cada situación.
Unicamente el hombre es sujeto moral, pues solo el hombre es capaz de reflexionar sobre sí mismo, tener conciencia de sí  y de las cosas como ajenas a sí. En esta capacidad de objetivar el mundo circundante, que se extiende incluso a sus propias acciones, a las que puede ver a distancia, juzgarlas y valorarlas, estriba la capacidad de ser sujeto moral, capacidad que es inherente a la condición humana.
Para que un acto pueda ser juzgado como moral o inmoral, el hombre debe contar con dos requisitos previos: conocimiento y libertad. Debe conocer todas las alternativas posibles  de su obrar y todas las consecuencias de cada una de ellas. También debe ser libre para decidir, sin presiones de ningún tipo. De ahí derivan la imputabilidad y la responsabilidad de los actos humanos. Estas se pueden ver alteradas por algunos factores que las condicionan. Estos condicionamientos que limitan la libertad del hombre y su obrar como sujeto moral pueden ser psicológicos o sociales.  Así, el miedo que paraliza, la timidez que impide actuar, o los valores impuestos por el grupo social, limitan la libertad de acción y  de conciencia   que presupone el acto moral.
Existen quienes piensan que el hombre es absolutamente libre de todo condicionamiento: Sartre niega todo tipo de determinismo y afirma que el hombre es absolutamente libre a la hora de actuar, incluso es responsable de sus propias pasiones. En cambio, otros, como Freud, opinan que el
hombre está absolutamente determinado por sus instintos inconscientes. Según  Garaudi, el problema moral no es simple: no se trata de la aceptación ciega de los valores y las conductas que se nos imponen, ni tampoco es la afirmación de una libertad radical para establecer nuestros valores. El problema moral tampoco puede ser evitado y ningún conocimiento científico puede reemplazarlo. La ciencia  puede develar muchos enigmas, puede otorgar al hombre muchas certezas, pero jamás podrá resolverle al hombre los dilemas que le plantea su conciencia moral.
La ciencia sabe cómo clonar seres humanos, manipular genes, o fabricar bombas nucleares, pero el dilema moral que esto suscita no puede solucionarlo la ciencia.
También plantea Garaudi que es preciso pasar de una moral heterónoma a una moral autónoma. Nacemos en el seno de una cultura que nos impone determinados valores éticos. Lo bueno y lo malo, lo que se debe hacer o se debe evitar se nos imponen desde la más temprana edad. Pero nadie establece cuáles son los fundamentos de esos valores morales        que subyacen a las normas impuestas. Esta imposición reviste las más variadas formas: mitos, religión e ideologías.
El tránsito de esa moral  externa a la construcción de una moral propia debe darse partiendo de la confrontación de las contradicciones existentes entre una moral y otra, en los períodos de crisis en que las sociedades sufren violentas revoluciones sociales que producen transformaciones profundas en su estructura, o bien confrontando las contradicciones entre lo que se profesa y lo que se hace en una sociedad determinada. Existen flagrantes contradicciones en nuestra sociedad. La igualdad entre todos los hombres, proclamada como ideal moral desde los tiempos de la Revolución Francesa, está en abierta contradicción con la realidad social en que vivimos, donde  las desigualdades económicas convierten a unos hombres en amos y a otros en esclavos.
La conciencia moral, inherente a la naturaleza humana, sigue un largo proceso de maduración, en el cual se pueden reconocer varias instancias.
En una  primera etapa, el niño funciona como un mero eco resonante de la moralidad adulta. Aprueba y desaprueba sin ser conciente de los fundamentos de ello. La conciencia moral, en esta etapa sirve a un fin que no es conocido por el sujeto, pues el niño se apropia sin quererlo, de la moralidad dominante en su medio.
Más tarde, el sujeto comenzará a  introyectar valores que no ha elegido, no ha optado por ellos con responsabilidad y conciencia. El temor a la censura es el motor que lo impulsa a obrar, y la “buena conciencia” coincide aquí con la obediencia. Defenderá concientemente y con total convicción determinadas posturas éticas que creerá suyas, pero que sólo han sido puestas en él por la cultura en que está inmerso.
Pero lo anterior no es definitivo. La conciencia moral puede acceder a un nivel real de libertad y responsabilidad que supere a la mera aceptación. El individuo podrá apartarse de los modelos tradicionales poniendo en juego una moral autónoma  que lo conduzca a una praxis transformadora de la realidad. Algunos sujetos no acceden jamás a este grado de conciencia moral y libertad. Quizás solo en los menos la elección moral tiene un carácter original, consciente, plenamente libre y responsable, que implique un real compromiso personal.    

relativismo

El relativismo es una posición filosófica que sostiene en ciertos aspectos que no existen hechos o principios universales compartidos por todas las culturas humanas. En general las discusiones sobre el relativismo se centran en aspectos particulares así se habla de: relativismo cultural, relativismo moral, relativismo lingüístico, etc.

Tradicionalmente se ha considerado que existen dos posiciones opuestas respecto a la naturaleza de la sociedad y los aspectos humanos, o por lo menos a ciertos hechos sociales: el objetivismo y el relativismo.
El objetivismo es la pretensión de que la verdad es independiente de las personas o grupos que la piensan, o en una forma más lógicamente menos restrictiva, la pretensión de que existen algunos hechos objetivos en los que existe acuerdo universal. Por otro lado, el relativismo considera que la verdad depende o está en relación con el sujeto, que la experimenta, y que en ciertos aspectos no tiene acuerdos universales compartidos por todos los seres humanos.
Es preciso tener cuidado con la definición del relativismo, así, por ejemplo, no es relativismo aceptar que existen muchas opiniones acerca de las mismas cosas, esto es obvio y nadie lo ha negado. El relativismo aparece cuando a continuación decimos que dichas opiniones son verdaderas si a las personas que las defienden les parecen verdaderas. El relativismo mantiene que existen muchas "verdades" o formas de conceptualizar ciertos hechos sociales, en general incompatibles entre ellas. En cuestiones humanas y sociales se reconocen tres formas básicas de relativismo:
a) Cognitivo
b) Moral
c) Cultural
Es conveniente tratarlos juntos ya que se hallan estrechamente vinculados. Por ejemplo el relativismo lingüístico considera que existen interrelaciones entre el nivel cognitivo, el nivel cultural y la lengua materna de una persona. Incluso, quienes se adhieren a uno de ellos, generalmente se adhieren también a los restantes, mientras que quienes los rechazan, lo hacen en forma conjunta. O. Spengler escribió: “Toda cultura tiene su propio criterio, en el cual comienza y termina su validez. No existe moral universal de ninguna naturaleza”.
En el primer caso, admitiendo su veracidad, se niega la verdad absoluta, por lo que no existiría interés por buscarla. En el segundo caso se niega la existencia del Bien objetivo, por lo que habría que borrar a la Ética como actividad intelectual que busca un camino para alcanzarlo. En el tercer caso, no existiría una cultura mejor que otra, por lo que tampoco deberíamos esmerarnos por buscarla. Algunos autores estiman que, en el nivel epistemológico, el relativismo surge de una actitud escéptica, mientras que en el nivel moral surge de una actitud cínica.
Hay varias razones por las que algunos autores consideran adecuado el relativismo. Se pueden destacar entre ellas:
  • la influencia de elementos físicos, psicológicos o culturales en las creencias de las personas;
  • La observación de las muchas ideas o concepciones que tienen los distintos grupos o culturas;
  • La observación del cambio de ideas a través del tiempo.
Todo ello puede favorecer la convicción de que realmente es imposible dejar de lado la subjetividad en la adquisición de la verdad y de la concepción del mundo. No hay que confundir dos teorías muy próximas pero distintas, el relativismo y el escepticismo: el escéptico afirma que no cabe conocimiento alguno, el relativista que sí es posible el conocimiento pero que éste es relativo a las personas y que por lo tanto pueden existir muchas verdades respecto de las mismas cosas.
Cabe ser relativista en relación a ciertos géneros de realidades y objetivista respecto de otras. Por ejemplo, muchas personas parecen aceptar puntos de vista relativistas respecto de los valores morales, pero no respecto del conocimiento del mundo físico. El relativismo más radical es el relativismo individual y referido a la totalidad de los conocimientos humanos.
Sócrates y Platón consideraron inadmisible el punto de vista relativista, tanto por sus consecuencias en el plano moral y político como porque, según ellos, es una teoría absurda y que hace imposible el conocimiento.
Aristóteles nos ofrece una de las posibles críticas (por reducción al absurdo) al relativismo de los sofistas.
"La doctrina de Protágoras parte del mismo principio (...). En efecto, si todo lo que pensamos, si todo lo que nos aparece, es la verdad, es preciso que todo sea al mismo tiempo verdadero y falso. La mayor parte de los hombres piensan diferentemente los unos de los otros; y los que no participan de nuestras opiniones los consideramos que están en el error. La misma cosa es por lo tanto y no es. Y si así sucede, es necesario que todo lo que aparece sea la verdad; porque los que están en el error y los que dicen verdad, tienen opiniones contrarías. Si las cosas son como acaba de decirse todas igualmente dirán la verdad".

Ejemplo: Emociones


Pensemos un momento en un ser querido o un ser amado, el primero que llegue a nuestra mente.¿Que es lo que quieres de ese ser?, ¿compañía, correspondencia, su cariño, amor, auxilio?Para cada uno de nosotros sera diferente; es posible que ese ser ni siquiera sea humano; pero en fin...Te encuentras con un amigo y lo ves decaido, como si no fuera el mismo de siempre. Intentas hablar con el pero al momento no parece responder.¿Que clase de problema crees que pueda tener para no responder a la primera?¿Seguro que esta decaído?Es posible que nadie mas note lo que tiene; pero algunos que lo ven lo notan y otros no...El relativismo dice en este caso que es posible que el no este bien e intente evitar llamar la atención, esto a la vista de unos; pero también, que el esta bien pero solo tiene un comportamiento no común, esto a la vista de otros.¿Cual es el caso real?... la respuesta solo la tiene la perspectiva del amigo, pero la desconocemos.Ahora, en lugar de un amigo, metan a su ser especial, el ser querido o amado.¿Que siente ahora?Tenemos a nuestro ser querido con un comportamiento poco común para el... eso según tu observación. ¿Crees que este mal?Una vez mas metemos el relativismo:Para ti, lo vez mal, pero para otros no lo este; ¿Como puedes saber si esta mal?La respuesta mas obia seria preguntandole, pero sin no te responde; ¿Como saber?Es posible que para el, el problema sea algo que no quiere que tu sepas. También es posible que ni el mismo este seguro de eso (usando el relativismo basándose en que el sabe que algunas cosas puede decir y otras no dependiendo del caso)¿Como desacer este enredo?La solucion mas practica a este enredo seria dejando bien claro las emociones y sentimientos de cada uno con respecto a otro:Usando las bases de las relaciones (Ver Amigos y amores... parte 1) y el relativismo puedes dejar claro que aun con varias cosas encima y varios puntos de vista, puedes saber lo que pasa con esa persona dejando bien claro su relación.Por eso pregunte que es lo que uno busca de ese ser querido o amado: Teniendo bien claras las ideas de cada quien, podemos saber las ideas de los demás.**