o que constituye al hombre es
principalmente el alma, forma sustancial de su naturaleza. De
ella dimana en último lugar toda la vida humana; en ella
radican todos los dinamismos psíquicos con su propia
estructura y
su ley
orgánica; a ella es a quien la naturaleza encarga el
gobierno de todas
las energías, hasta tanto que éstas no hayan
adquirido aún su última
determinación".
Para poder hablar
de los principios del
estado, se
(tiene que) debe
empezar por su elemento más esencial, el elemento
que es anterior al estado: la población; más concretamente la
persona humana. El hombre,
como bien lo dijo Aristóteles, es un ser social por
naturaleza; es decir, necesita vivir en sociedad para
así poder satisfacer sus necesidades. "El hombre es, en
efecto, por su íntima naturaleza, un ser social, y no
puede vivir ni desplegar sus cualidades sin relacionarse con los
demás. El hombre, única criatura terrestre a la que
Dios ha amado por sí misma, no puede encontrar su propia
plenitud si no es en la entrega sincera de sí mismo a los
demás. Pero, ¿qué es el hombre? Muchas son
las opiniones que el hombre se ha dado o se da sobre sí
mismo, diversas e incluso contradictorias. Exaltándose a
sí mismo como regla absoluta o hundiéndose hasta la
desesperación" No se puede hablar de un ni de
su personalidad,
si antes no se conoce a fondo cuál es su origen o
quiénes lo componen. La persona humana es, en realidad, un
ente de estructura compleja en donde se tiene que analizar con
detenimiento cada uno de sus elementos para poder comprender la
trascendencia de su existencia y de su fin. Los elementos de la
persona humana, son los que le dan vida y forma al estado; de
cada una de las del hombre emanan las garantías
individuales que el estado debe
de (procurar) aceptar y
proteger. No se puede hablar de un verdadero estado
si no hay justicia en
donde se tengan protegidas, por el ordenamiento jurídico,
la libertad, la
igualdad y la
dignidad de la persona. El estado, pues, debe de estar formado
conforme a estos principios elementales que son inherentes a la
persona y por lo tanto necesitan estar regulados y protegidos por
el mismo, adquiriendo, de esta manera, su personalidad como
tal.
"Establecidos sobre esta misma , la persona, el
estado, el poder público, con sus respectivos derechos, están tan
íntimamente unidos y vinculados entre sí, que o se
conservan o se arruinan al mismo tiempo".
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